Sí, una vergüenza, porque lo que hemos
visto esta mañana en el estadio del
Griñón es más que un atraco, es…pues
eso, una auténtica vergüenza. No veíamos
un arbitraje tan malo desde que Beatriz
Gil, allá por la Jornada 9ª nos
expulsase a tres jugadores y mostrara un
total de nueve tarjetas.
Pensábamos que ese record iba a ser
difícil de superar, pero claro, eso era
porque todavía no conocíamos al
Colegiado López Ávila: ¡CUATRO
EXPULSADOS!, con una suma total de una
tarjeta roja directa y once amarillas
¡¡¡Éstas contando sólo las tarjetas del
CD Fortuna!!!, porque de las totales
hemos perdido la cuenta.
Cualquiera que no haya estado en el
campo pensará que ha habido una guerra
en Griñón, pues nada más lejos de la
realidad, ha sido un partido de lo más
tranquilo, con escasas entradas bruscas,
pero que el señor colegiado, desde los
primeros minutos, se encargó de
estropearlo.
Y
decimos desde los primeros minutos,
porque no habían transcurrido cinco
minutos cuando ya mostró la primera
cartulina a Pedro en la primera entrada
(nada del otro mundo) que este jugador
realizaba.
Pero de
todas las cosas en la vida, incluso de
las malas, se puede sacar algo positivo
y eso fue la lucha, la entrega y el
corazón que pusieron en el campo los
ocho jugadores del Fortuna que se
quedaron en el campo, llegando incluso,
durante varios minutos de la segunda
parte, y aunque parezca mentira, a
encerrar y agobiar al Griñón.
Estos
ocho bravos gladiadores dieron una
lección de pundonor y defensa de los
colores que pocas veces se ha visto en
un campo. Mención especial merece el
portero Wilson que reinventó un
nuevo puesto en el fútbol “el
portero-delantero”, subiendo a
rematar los córneres desde el minuto 15
de la segunda parte, haciendo las
labores de defensa central en la línea
de tres cuartos y pegándose una paliza
física que hizo que terminase el
encuentro totalmente agotado.
En
cuanto a lo deportivo, poco que contar y
digo poco porque a pesar de que el
marcador pueda parecer otra cosa, el
Griñón no hizo gran cosa y visto lo
visto, si el Fortuna hubiese contado
durante todo el partido con once
jugadores, es prácticamente seguro que
se hubiera llevado algo positivo.
En la
primera parte señalar únicamente, a
parte del gol, dos jugadas de interés,
una por cada equipo: en el minuto 10,
falta a favor del Griñón que Juanpe
saca directamente a la base del palo
derecho, metiendo Wilson una
buena mano que hace que el balón se vaya
a corner.
En el
minuto 18, galopada de Moncho por
la banda izquierda que centra para que
Diego remate en boca de gol, pero
que el guardameta logra sacar con el
pie.
En el
minuto 33, y cuando el Fortuna se
hallaba ya con un hombre menos por la
expulsión de Ulises, el Griñón
conseguía el 1-0: Saque de corner del
lado izquierdo a cargo de Álex,
para que De la Fuente remate con
la cabeza a placer libre de marca.
En la
segunda parte el Fortuna, a pesar de
contar con un hombre menos, salió
decidido a remontar, pero el árbitro se
encargó de bajarle los humos al club de
Leganés, expulsándole dos hombre más y
al entrenador.
Fue
entonces cuando, con ocho valientes
sobre el campo, el Fortuna sacó en
coraje de los equipos con garra y tuvo
durante varios minutos al Griñón sobre
las cuerdas, jugando al ataque, con la
defensa superadelantada y con el portero
situado en el medio del campo.
Pero
tanto arrojo y coraje no se vio
compensado y, como era lógico, el Griñón
en dos contraataques facilitados por los
huecos existentes (es lo que tiene jugar
sólo con ocho), marcó otros dos goles en
los minutos finales del partido.
Como
resumen decir simplemente que con
arbitrajes así es prácticamente
imposible ganar a nadie, y únicamente
queda felicitar a esos OCHO JUGADORES,
que lo dieron todo y que dejaron su
camiseta más sudada que nunca y a los
cuales, si yo fuese el presidente del CD
Fortuna, hoy les hubiese dado la
insignia de oro del Club.