Usamos cookies para ofrecerte un mejor servicio, en ningún caso usamos tus datos para nuestro beneficio personal o para venderselo a terceros. Si continúas navegando aceptas nuestro uso de las Cookies. Más información

DIARIO DEPORTIVO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID

1ª Autonomica Juvenil > Grupo 1 > Jornada 14

14ª Jornada - Crónica: AD Colmenar Viejo 1 - 0 RSD Alcalá "B" (Juvenil - Temporada 2014/15)

Autor:
24-12-2014
Foto: AD Colmenar Viejo
 
Algo para recordar

 

Crónica /// AD Colmenar Viejo

El Juvenil A pone el broche de oro al 2014 con una emocionantísima victoria sobre el segundo clasificado con un gol en el descuento de la segunda mitad. Los de Miguel Ángel Expósito cierran el año en posición de ascenso.

No se dejen engañar por el título, esta crónica no hablará de Meg Ryan y Tom Hanks ni de cine, salvo el partido de cine que brindaron el Juvenil A de la AD Colmenar y el RSD Alcalá B sobre el césped del Estadio Alberto Ruiz este domingo 21 de Diciembre de 2014. Dos equipos que se medían en un punto óptimo de rendimiento como aseguraban sus últimos resultados y cada día más convencidos de sus respectivas propuestas. Habrá quien las llame antagónicas, habrá quien las llame complementarias. Aquí las llamamos fútbol.

Ya desde los prolegómenos del encuentro se comenzó a respirar ese ambiente de gran cita que viste al coliseo colmenareño con un aire de fortaleza. Habíamos podido verlo varias veces en el último mes, en citas clave como la victoria del primer equipo frente al Real Madrid C o cada vez con más frecuencia en los encuentros de un Aficionado B que aspira a todo sin tener miedo a nada. Eso era lo que impregnaba el ambiente de una grada poblada por un crisol de componentes de la familia franjirroja, desde técnicos a jugadores, junto a familiares y amigos de los jugadores pasando por el propio presidente de la entidad.

Hay equipos que ese tipo de responsabilidad puede llegar a atenazarle. Pero sin duda eso no le ocurrió a este Juvenil A en otro día D de su curso balompédico. Los serranos salieron al césped dispuestos a asumir el protagonismo del choque, realizando ya desde los primeros instantes las primeras acotaciones para acometer contra la meta alcalaína. Con una defensa (acorazada) como la formada por Botey, Jerez, Portillo y Chicho, este comenzó a convertirse en un quebradero de cabeza al aprovechar los movimientos de Forcano desde el extremo o la capacidad de asociación de los finos estilistas para suponer una amenaza a la mejor defensa de la competición hasta la fecha. Y si eso venía por la derecha, por la izquierda, la máquina arrancó con paso lento, pero tan firme y seguro como garantizan Kike & Botey Demoliciones SA. Precisamente por ese lado arrancó la jugada más bella de la primera parte, acaso del mundo, cuando una serie de combinaciones a uno o dos toques nació de Iván, el artista que no duda en mancharse de carbón, para acabar con Cristian rematando en el lado opuesto de su posición dentro del área pequeña en un disparo que fue atajado de manera virtuosa por el meta alcalaíno. El Alcalá trataba de acechar la meta de Uge con una propuesta de fútbol directo que puso a prueba la capacidad antiaérea del equipo colmenareño, no les quepa duda que el equipo supo estar a la altura también esa faceta.

Los primeros cuarenta y cinco minutos finalizaron con empate a cero, pero allí nadie se acordaba que estaba viendo un partido de juveniles. Se estaba cocinando algo grande con dos equipos que se habían mirado a los ojos desde el minuto 1 con la mirada de acero. Duros, Intensos, Poderosos, Convencidos de sí mismos. El deporte es esto, trabajar, competir, medirte contra alguien con tu mismo objetivo, no un anuncio de colonias en el que un tipo sale a un estadio a recoger una copa luciendo cuerpo mientras en el vestuario le esperan un grupo de musas.

La segunda parte terminó de cumplir las expectativas. Las espadas no solo seguían en todo lo alto, sino que a nadie le temblaba el pulso y redoblaba su apuesta en una escalada futbolística plena de fuerza. Cada embestida del Alcalá era repelida por el Colmenar como si le fuera la vida en ello, haciendo además de la necesidad virtud aprovechando los escasos huecos que dejaba el equipo visitante para lanzar dardos envenenados. Y así llegó la primera gran ocasión de esta segunda parte cuando tras una brillante jugada colmenareña, Kike sirvió un excelente balón desde la izquierda que encontró a Monir dentro del área pequeña con la mala suerte que su remate acabó blando en las manos del portero del Alcalá. En parte por virtud, en parte por necesidad, los visitantes cedieron algo más el balón al equipo anfitrión, buscando generar esos espacios a la espalda serrana que les sirvieran como vías de comunicación con el gol, aunque sin excesivo éxito más por aciertos colmenareños que por demérito del juvenil alcalaino, siendo este equipo (a juicio de este cronista) buena muestra de la que es una de las mejores canteras de la Comunidad de Madrid: transpiran seriedad, ilusión, compromiso, y amor por el fútbol por los cuatro costados.

Durante breves instantes, el partido atravesó una especie de metamorfosis, como esos boxeadores que se estudian en el ring esperando que suene la campana final del penúltimo asalto, sabedores que están a unos minutos del todo o la nada.

El filial colmenareño fue renovándose en busca de oxígeno en los pulmones para ese último round que se aproximaba, incorporándose paulatinamente Alex Ventura, Alex Gil, Adrien Loens y Edu Leles, futbolistas de nombre y apellido, de casta y calidad, que mantuvieron el nivel mostrado por el equipo e incluso volcaron el campo más hacia los intereses locales. No es fácil salir a un encuentro como el que nos ocupa, convertido ya a esas alturas por derecho propio en uno de los mejores que ha visto el Alberto Ruiz en este 2014 sin ninguna duda, y no escurrirte en la primera curva, respect for them. Los minutos pasaban y ambas retaguardias se empeñaban en mantener la igualdad, y cada vez quedaba más claro que aquello se decidiría por uno o dos pequeños detalles. Quizá tres. En primer lugar, el público se enfundo la camiseta número 12 y ayudaba a aumentar el flujo de sangre de la franja. En segundo lugar, con el encuentro ya agonizando, el Alcalá veía como se quedaba con diez en el peor de los momentos.

Y en tercer lugar, quizá, el Colmenar recordó que aquí no ganamos siempre, pero no nos rendimos nunca.

En ese momento mágico, alguien predijo en el banquillo colmenareño lo que ocurriría poco después. Llámenlo fe si quieren, llámenlo que los deseos se cumplen, llámenlo saber leer un partido de fútbol.

Pero corría ya uno o dos minutos sobre el descuento, cuando Uge sacó un balón en largo, este fue peinado por Alex Gil haciéndolo llegar a Botey, quien habilitó a Carlos al espacio, con un balón al área que paró en seco el tiempo con todo el estadio ya en pié. El zurdazo del máximo goleador colmenareño fue inapelable, pese a ser con su pierna menos buena, fue tal la virulencia del impacto que pudo haber descosido tanto el balón como la red, como deshilachar el cordón de su bota izquierda. Y a ese golpeo, le sucedió todo, el grito unánime de una afición, las carreras, los gritos, el sentimiento de ser un organismo con veintitantas personas que lo componen, los gritos de alegría mezclada con euforia con alguna que otra lágrima por ver tanto trabajo recompensado.

Pero aún no se podía descorchar el champán, con dos minutos aún por disputarse, y frente a un rival herido que no tenía absolutamente nada que perder. El Alcalá reaccionó como exigían la historia de su institución, la calidad de este Juvenil B y la perfección de un partido en el que habían sido coprotagonistas. Y desde luego supieron estar a la altura, exigiendo el último esfuerzo a un Colmenar al que aún le faltaba algo para rubricar la victoria.

Y ese último algo fue la aparición de un ángel gigantesco de 17 años llamado Eugenio Granja. Un jugador de club, trabajador, ambicioso pero paciente, paciente pero ambicioso, buen compañero de sus compañeros, un líder de los que lideran desde el ejemplo más que desde la palabra, de esos a los que el protagonismo les viene a buscar por estar preparados cuando han de estarlo. El Capitán de esta nave fue el que cerró el partido con una parada tras un sensacional vuelo que estuvo a la altura de todo lo que se vió sobre el césped.

De un partido que fue emotivo, sentido, apasionante, y espectacular.

Un domingo que este Juvenil A convirtió en algo para recordar.

Jugaron de tal manera que nos emocionaron: Uge, Chicho, Portillo, Jerez, Botey, Ivan (Alex Gil), Cristian, Diego (Leles), Kike (Alex Ventura), Monir (Adrien Loens) y Carlos Forcano. Y Jose M. Jiménez.

Ajax Spinner