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DIARIO DEPORTIVO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID

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24ª Jornada - Crónica: AD Colmenar Viejo 1 - 1 Atlético de Madrid "C" (Femenino - Temporada 2017/18)

Autor:
23-03-2018
Fotos: AD Colmenar Viejo

 

No es magia, es trabajo

 

Crónica /// Prensa AD Colmenar Viejo

Con el resultado final de empate a uno se saldó la visita del líder de la categoría, el Atlético de Madrid, al Alberto Ruiz. Disfrutando los allí presentes de un grandísimo partido lleno de casta, coraje, ilusión, fe y humildad.

En la semana en la que te enfrentas al líder de la categoría (y más aún si esa característica se le añade un nombre tan emblemático como es el del Atlético de Madrid), puede ser habitual que las jugadoras se encuentren más nerviosas, impacientes por que llegue el partido e incluso puede ser que en algún caso se llegue a tener miedo al partido. Puede ser. Sin embargo, pese a vislumbrar el escudo del oso y el madroño en el frontal de la camiseta rival, la sensación que transmitió el Femenino Sénior del Colmenar durante las sesiones de preparación tuvo poco que ver con eso. Más bien nada que ver.

La tónica de esas sesiones fue de tranquilidad aliñada con grandes dosis de trabajo y deseos de mejora. Esos tres ingredientes, en cada acción de cada tarea de cada una de las sesiones. Parecían buenos antecedentes antes de llegar al día del partido.

Domingo 18 de Marzo de 2018, son las 7:30 de la mañana y nuestros queridos utilleros Rober y Hamza tras poner las calles ya tienen abierto el campo y preparados los vestuarios para la jugadoras. Pocos minutos pasan hasta que estas empiezan a llegar a las instalaciones del Alberto Ruiz. En sus rostros se juntan un poco de sueño y una gran dosis de ganas y alegría por el partido que están a punto de jugar. El rival llega puntual a su cita con unos rostros muy parecidos a los de nuestras jugadoras. Y el señor colegiado también es puntual. Ya tenemos listos todos los ingredientes para poder disfrutar de un gran domingo de fútbol que amanece frío, pero en el que el rey sol se va dejando ver. Y es que nadie se quiere perder el partido.

Una vez que estamos todos en nuestro sitio sin más preámbulo, el partido comienza como no puede ser de otra manera. El líder sale a por el partido de manera descarada, sin especular, quizá nobleza obliga. La presión alta a la que someten las colchoneras al equipo local no solo es intensa sino de gran calidad táctica pero nuestras jugadoras, pese a comenzar con alguna duda quizá más por la ocasión que por el hecho en sí, con el paso de los minutos la contrarrestaron de manera más eficaz. Cada semana insistimos en cómo poco a poco van demostrando que están creciendo y mejorando en todos los aspectos del fútbol, y este otro buen ejemplo.

En estos primeros compases, sinceramente, la sensación de control y de peligro la llevaba el equipo visitante. Pero incluso en esas circunstancias el Colmenar supo mantenerse en el partido por ejemplo a través de varias paradas de mérito que tuvo que hacer Inés para mantener su portería a cero. Pero no solo ocurría eso, ni mucho menos. También sucedía de manera puntual que cuando las locales conseguían superar esa presión y encontrar los segundos justos para poder jugar el balón como ellas saben, el sentido del partido cambiaba. Sin llegar a generar ocasiones claras en la primera mitad excepto alguna acción a balón parado, el Colmenar llegaba vivo al descanso. Más que eso, llegaba vivo y dando la sensación que, a poco que se sacudiera el exceso de respeto al escudo rival, llegarían sus opciones en el partido.

El descanso sirvió para recuperar no solo energías sino para renovar la propuesta, y el Colmenar que asomaba la patita por debajo de la puerta en el primer acto dio paso a una versión más guerrera de estas guerreras franjirrojas, valga la redundancia. Y no llegó ese cambio al toque de corneta, ni apelando a la épica. El primer paso fue una ligera variación del entrenador local de la disposición táctica del ataque.

El segundo llego de la mano de las jugadoras. Dando un paso adelante en todas sus líneas. En defensa, con Susu y Elsa en los laterales junto a Luna y Andrea, comenzaba a sentirse la seguridad y la confianza del equipo. En la siguiente línea, bastó con que Amanda y oh capitana nuestra capitana Anita pisaran el balón para cambiar el compás del partido de un tres por cuatro al juego a dos toques que ayudara a superar líneas. Tanto Ali, que hizo una labor de desgaste tal que seguramente no le quedara un simple tepe de césped por pisar, como Claudia interpretaron a la perfección el cambio de realidad y con ellas el Colmenar comenzó a jugar más en campo contrario, buscando y consiguiendo enlazar no solo más veces sino con mayor peligro con las dos puntas de lanza franjirrojas, Sarita e Inés Costa, quienes alternaban su presencia en zonas de tal manera que no se sabía si el Colmenar estaba jugando con dos puntas, con punta y segundo punta o con uno o dos falsos nueves. Pero de falso allí no había nada, y tras algún aviso de fogueo, llegó la jugada clave del partido. Con el Atlético en zona de creación, Anita recuperó un balón que tenía algún destello dorado, y tras un gesto técnico que le permitió evitar la presión rival, encontró a Claudia. Y como en los mejores trucos de magia, mientras el mundo miraba hacia la zona del balón, donde quería el mago, estaban pasando mil cosas más.

Como Inés Costa lanzando el enésimo desmarque hacia el lateral, provocando la apertura de la defensa. Como Sarita lanzando otro desmarque entre el hueco que había nacido de ese primer demarque de Inés y la espalda de la defensora central. O como Clau viendo ambos movimientos.

Y mientras el estadio entero –quizá el universo- tenía sus ojos puestos en Claudia, esta puso el balón allá donde más le duele a cualquier defensa y en un abrir y cerrar de ojos, Sarita hizo el control orientado a favor de su carrera y se plantó frente a la guardameta rival, para con un sensacional golpeo de interior, con esa rosquita que solo aparece cuando quien remata sabe que es capaz de generarla, batirla en el mano a mano y provocar el júbilo entre las filas locales. Como guinda, en esta época de bailes, filigranas y hasta coreografías en las celebraciones de goles, esta fue en grupo con todas las compañeras fundiéndose en un abrazo con la autora. Detalles.

El Colmenar no quería dar un paso atrás pero paulatinamente la propia inercia del partido comenzó a llevarle por otros caminos. Para afrontarlos, el entrenador comenzó a introducir sus cambios. Sofi sustituyo a una exhausta Ali que vio reconocido su esfuerzo con el aplauso de la grada y de sus compañeras, y poco después Irene sustituyó a una Inés Costa que no se había ahorrado ni una sola carrera en el depósito, haciendo un trabajo menos lúcido, pero para nada menos importante. El Atlético comenzó a adelantar líneas y el partido comenzó a vivirse más en las áreas que en el centro del campo, lo que aumentaba la incertidumbre en la misma medida que la emoción de lo vivido. Tras avisar en repetidas ocasiones, a falta de seis minutos las colchoneras llegaron a materializar el gol del empate, al aprovechar un par de errores en cadena de las Colmenareñas. Ocurre que contra equipos de tal potencial la exigencia no solo es máxima sino constante, pero aquello no sacó al Colmenar del partido. Más bien al contrario, terminó de dar su mejor versión para incluso poner un par de uys tras sendas jugadas ofensivas con el partido ya en sus postrimerías.

Finalmente, el árbitro señaló el final. Y la sensación, pese a haber ido por delante en el marcador y ver como todo un Atlético de Madrid te empataba, no era de dos puntos perdidos.

Sino de ver como todo un AD Colmenar Viejo Femenino había hecho sentirse orgullosos a todos los asistentes por su generosidad en el esfuerzo, de lunes a domingo, y por ver como lo que hace cinco años era un proyecto prometedor, hoy es una realidad maravillosa. Y no es magia. Es trabajo.

Jugaron: Inés, Elsa, Susu, Andrea, Luna, Amanda, Anita, Clau, Ali (Sofi), Inés Costa (Irene) y Sarita. Apoyadas por todas sus compañeras en el banquillo y la grada.

Ficha del partido

Ajax Spinner